16 de gener de 2017

Consolidar el trabajo realizado y defender a las personas

En el último pleno municipal, justo antes de Navidad, aprobamos definitivamente el presupuesto del Ayuntamiento para este año, con el voto favorable de PSC, ICV-EUiA y ERC. En este presupuesto mostramos una importante ambición: defender a las personas y transformar la ciudad, desde fuera y desde dentro; tanto el espacio público, los equipamientos y los servicios, es decir, la piel de la ciudad, como la transformación de aquello más intangible, las oportunidades de sus habitantes.

Es un presupuesto prudente, pero que crece, porque hemos hecho una buena gestión, cosa que nos permite aumentar en políticas sociales, en el mantenimiento del espacio público, y en dinamización cultural, tanto desde la institución como desde la ciudadanía. Y todo ello significa también consolidar el trabajo realizado en los últimos años, no renunciar a los servicios y equipamientos que tenemos, y proteger a las familias más vulnerables, incorporando las líneas de trabajo del Acuerdo Social Contra la Crisis para evitar que se ensanche la fractura social o que algunos queden “al otro lado” y pierdan la oportunidad de recuperarse cuando la situación económica progrese.

Un presupuesto municipal comporta encajar muchísimas piezas, y hace falta tener bien claro cuáles son nuestras líneas rojas, como progresistas, y cuáles son, como equipo de gobierno, nuestros objetivos de mandato. Este presupuesto avanza en esta línea: ambicioso pero responsable, sin especulaciones, abierto a escuchar cualquier aportación. Por eso hemos dialogado e incorporado propuestas de la ciudadanía, de las entidades y de la oposición, para que el presupuesto municipal responda a las distintas necesidades y miradas que conviven en la ciudad. Conseguir el máximo consenso es esencial, es positivo sumar esfuerzos si se comparten los objetivos primordiales para la ciudad y el bienestar de sus habitantes.

"Botas de lluvia suecas", de Henning Mankell

Una de las lecturas que he podido gozar estos días de breve desconexión, ha sido el último libro que Henning Mankell escribió antes de morir. Siempre me ha sorprendido este escritor sueco, comprometido políticamente, poético y prolífico, al cual me aproximé a través de la lectura de las novelas policiacas, destacando una descripción del ambiente social sueco, de la geopolítica mundial (El Chino es un buen ejemplo), u otros relacionados con las diferentes redes de tráfico de seres humanos, de armas o de órganos, trazado toda esa artillería a través de un personaje normal, nada heroico, corriente, siempre abrumado en la melancolía, pero tenaz, comprometido socialmente, crítico con la sociedad actual: su inspector Wallander. Reconozco que esas lecturas me acompañarán siempre en los encuentros imaginarios humanos y naturales que he ido manteniendo con la literatura nórdica.
La lectura de este nuevo y último libro escrito por Mankell, la relacioné con un mensaje que envié en estas fiestas navideñas, días prolíficos de buenos propósitos, en él le decía a una persona, que disfrutáramos de los primeros días de invierno, y recordáramos que las arrugas de hoy al llegar la primavera recuperan nuevamente su tersura y fortaleza.
Recordé ese mensaje, cuando llevaba unas cuantas paginas leídas de este libro, navegando en las líneas de una fresca narración del otoño de la vida, sintiendo como el personaje muestra ganas de vivir, de entender, de formularse las viejas y eternas preguntas: quiénes somos, qué hemos hecho en la vida, qué errores hemos cometido, qué podemos hacer… Su vital lectura fija una estrecha afinidad por la vida sin que sea fruto de un buen propósito, sino que la vida, de por sí, vivirla, ya implica un gran propósito de energía y vitalidad.

13 de gener de 2017

Moisés Naím estrena el Cornellà Creació 2017

Avui divendres comptem amb Moisés Naím, un prestigiós analista de l’economia i la política internacional, a l’estrena de l’edició 2017 del programa Cornellà Creació. Les seves participacions a mitjans audiovisuals, publicacions, llibres o col·laboracions a diaris, en especial sobre la globalització i la manera d’entendre el nostre món tenen una gran influència arreu del món.
Escoltar-lo a Cornellà és una excel·lent manera de començar aquesta edició. A més, en un espai on tenim l’oportunitat de dialogar, compartir o discutir les seves opinions. Precisament aquest és el millor valor de Cornellà Creació, ser un espai no només per a trobar-nos, sinó per escoltar plantejaments raonats sobre aspectes que afecten el món econòmic d’avui, i si cal, també qüestionar-los. El diàleg és l’eix sobre el qual va néixer aquesta proposta, que avui, anys després, és un fòrum de prestigi que transcendeix més enllà de Cornellà gràcies, també, a la col·laboració de diverses empreses properes.
El diàleg deixa sempre petjada. Les idees pròpies necessiten sovint un contrapunt, sigui per replantejar-se-les, o per reforçar-les, i això és el que ha constituït la riquesa, al llarg de tots aquests anys, del Cornellà Creació.

Moisés Naím en el Auditori de Cornellà